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Un pan vegetariano

Estoy a come y come verduritas. Tengo una semana comiéndome una manzana al día. Esto puede sonar muy normal. Pero no para mí. Siempre les he tenido una aversión tremenda a lo comestible del reino vegetal. Soy una carnívora -eso creía- irredenta.
Pero la colitis me volvió a agarrar. El sábado definitivamente la reconocí. «Ah…estás de vuelta méndiga»-pensé. La tuve en 2006. Y ha regresado. Debe ser debido al síndrome post-expo que traigo. La aparente resequedad de las ideas. Y el tremendo calor que impera en la ciudad.
Hay cosas que me resultan difíciles de digerir en mi vida. Y qué cosa, hace una semana sentí mucha paz. Hoy sigo preparando bastidores. Tengo un tremendo mugrero. Mi cumpleaños está a la vuelta de la esquina y no quisiera seguir con la señorita Itis de visita.
Pero ni modo. A fluir. A seguir mis propios consejos. Hoy entrevisté a una chica que lee las cartas en el mercado Corona, tuvimos tan buena química que ya nomás nos faltaba el cafecito caray.
Y esta semana debe cambiar la cosa. Pero eso está en mis manos. Qué alivio.

Cuídense,

D.